¿te imaginas tener que deformar tus pies desde niña… solo para cumplir con un ideal de belleza?
Durante más de mil años, en China, eso fue una realidad. Se llamaban zapatos de loto.
Todo empezaba muy pronto. Entre los 4 y los 8 años, a muchas niñas se les vendaban los pies con largas tiras de tela. El objetivo era claro: hacerlos lo más pequeños posible. Para conseguirlo, los dedos se doblaban hacia abajo, contra la planta del pie, y se forzaba el arco hasta romperlo. Así, el pie adoptaba una forma compacta y reducida.

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